Pues si, como ya os he comentado en alguna que otra ocasión mi hijo tiene verdadero terror a los médicos.
De todos es sabido que esto no es una cosa extraña en muchos niños, es uno de los miedos más habituales que tienen los más pequeños, y también lo considero normal.
Imaginaos que os llevan a una consulta donde un señor de bata blanca os desnuda, os tumba en una camilla y encima vuestros padres (los que se supone que son vuestros protectores) os sujetan de pies y manos, incluso a veces hasta la cabeza, para que no podáis moveros ni lo más mínimo mientras este señor os toca, os mete un palo por la garganta, os pone una luz en los ojos, os mira los oídos….AHHHH!!! nada más de pensarlo me estoy poniendo mala!, imaginaos lo que esto puede suponer para un bebé o un niño pequeño que no entiende que no le están haciendo nada malo, se siente indefenso y para colmo sus padres ayudan a ello.
Luego, por suerte, se les pasa rápido, tan tan rápido como lo que su mamá o papá
tardan en vestirlo y lo abrazan y besan o su mami le da tetita. Gracias a Dios los niños tienen esa capacidad, cuando el peligro pasa vuelven a estar felices y contentos.
